Ejercicios de Kegel: qué son, para qué sirven y cómo hacerlos bien
Son de los ejercicios más recomendados y, a la vez, de los peor ejecutados. Los ejercicios de Kegel entrenan un músculo que casi nunca vemos pero que sostiene mucho más de lo que parece: el suelo pélvico. Fortalecerlo previene y mejora problemas tan comunes como los escapes de orina, y beneficia por igual a mujeres y hombres. Aquí te contamos qué son exactamente, para qué sirven según la evidencia y, sobre todo, cómo hacerlos bien, porque hacerlos mal no solo no ayuda: puede ser contraproducente.
Lo esencial
- Los ejercicios de Kegel son contracciones voluntarias del suelo pélvico, la musculatura que sostiene la vejiga, el útero y el recto.
- Sirven sobre todo para prevenir y tratar la incontinencia urinaria, y ayudan en el embarazo, el posparto y la salud sexual.
- La clave es localizar bien el músculo y contraer sin apretar glúteos, abdomen ni muslos, y sin aguantar la respiración.
- El truco de "cortar el pis" sirve solo para identificar el músculo una vez, no como ejercicio habitual.
Qué son los ejercicios de Kegel
Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar de forma voluntaria los músculos del suelo pélvico. Ese suelo pélvico es una especie de hamaca muscular que cierra la parte inferior de la pelvis y sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto, además de controlar los esfínteres.
Con el paso del tiempo, el embarazo, el parto, la menopausia, el sobrepeso o incluso el estreñimiento crónico, esa musculatura se debilita. Los Kegel son la forma más directa de entrenarla, igual que entrenas cualquier otro músculo: contrayendo y relajando de forma controlada. Y sí, aunque suelen asociarse a las mujeres, los hombres también tienen suelo pélvico y se benefician de trabajarlo.
Para qué sirven los ejercicios de Kegel
Su fama está más que justificada, porque un suelo pélvico fuerte influye en varias áreas de la salud:
- Prevenir y tratar la incontinencia urinaria: es su uso estrella. Una revisión Cochrane sobre el entrenamiento del suelo pélvico respalda que fortalecer esta musculatura es un tratamiento de primera línea eficaz para la incontinencia urinaria en mujeres.
- Embarazo y posparto: ayudan a preparar el suelo pélvico para el parto y a recuperarlo después. Encajan de lleno en el ejercicio durante el embarazo, siempre con supervisión.
- Salud sexual: un buen tono del suelo pélvico se asocia a una mejor respuesta y sensibilidad.
- Prevención a largo plazo: cuidarlo ayuda a evitar problemas como los prolapsos y a mantener el control urinario con la edad.
En definitiva, es un músculo invisible con un impacto muy visible en tu calidad de vida.
Cómo identificar tu suelo pélvico
Antes de entrenarlo, tienes que saber localizarlo, y aquí es donde mucha gente falla. Un truco muy extendido es imaginar que intentas cortar el chorro de orina o retener un gas: los músculos que notas tensarse ahí son los del suelo pélvico.
Una advertencia importante: ese truco solo sirve para identificar el músculo una vez. Cortar el pis de forma habitual como "ejercicio" no es buena idea y puede alterar tu forma de vaciar la vejiga. Úsalo solo para reconocer la zona, y a partir de ahí entrena fuera del baño y con la vejiga vacía.
Cómo hacer los ejercicios de Kegel paso a paso
Una vez localizado el músculo, la técnica es sencilla, pero hay que ser preciso:
- Ponte cómodo: al principio, tumbado o sentado te será más fácil concentrarte.
- Contrae el suelo pélvico como si sujetaras la orina o un gas, y mantén la contracción unos 3 a 5 segundos.
- Relaja el mismo tiempo que has contraído. La fase de relajación es tan importante como la de contracción.
- Repite en series (por ejemplo, 8 a 12 repeticiones), varias veces al día.
- Respira con normalidad durante todo el ejercicio: nunca aguantes el aire.
La regla de oro: solo debe moverse el suelo pélvico. Si aprietas glúteos, abdomen o muslos, lo estás haciendo mal. Con la práctica, podrás hacerlos también de pie y en cualquier momento del día, sin que nadie lo note.
Errores frecuentes al hacer los Kegel
Como es un trabajo "invisible", es fácil equivocarse. Vigila estos fallos habituales:
- Apretar glúteos, abdomen o muslos: la contracción debe ser aislada del suelo pélvico.
- Aguantar la respiración: genera presión hacia abajo, justo lo contrario de lo que buscas.
- Olvidar la fase de relajación: un músculo siempre en tensión tampoco es sano; hay que relajar igual que se contrae.
- Hacerlos con la vejiga llena o cortando el pis de forma habitual: puede ser contraproducente.
- Excederse: más no es mejor. La calidad y la constancia mandan sobre la cantidad.
Kegel e hipopresivos: no son lo mismo
Es una confusión muy común. Los Kegel son una contracción voluntaria y directa del suelo pélvico. Los ejercicios hipopresivos son una técnica distinta, que combina posturas concretas con una apnea espiratoria para activar la faja abdominal y el suelo pélvico de forma refleja. Puedes conocerlos en la guía de hipopresivos.
No compiten: pueden complementarse, y ambos encajan con un buen trabajo de core y con disciplinas como el pilates. Eso sí, si tienes síntomas (escapes de orina, sensación de peso o pesadez), lo más recomendable es acudir a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, que valorará tu caso y te guiará. No todos los suelos pélvicos necesitan lo mismo: algunos están débiles y otros demasiado tensos.
Preguntas frecuentes sobre los ejercicios de Kegel
¿Qué son exactamente los ejercicios de Kegel?
Son contracciones voluntarias de los músculos del suelo pélvico, la musculatura que sostiene la vejiga, el útero y el recto. Se trata de contraer y relajar esa zona de forma controlada para fortalecerla, como cualquier otro músculo.
¿Para qué sirven los ejercicios de Kegel?
Sobre todo para prevenir y tratar la incontinencia urinaria, que es su uso mejor respaldado por la evidencia. También ayudan en el embarazo y el posparto, en la salud sexual y en la prevención de prolapsos.
¿Cómo sé si estoy haciendo bien los Kegel?
Si solo se mueve el suelo pélvico y no aprietas glúteos, abdomen ni muslos, y respiras con normalidad, vas bien. Si notas que contraes otras zonas o aguantas el aire, corrige. Ante la duda, un fisio de suelo pélvico puede comprobarlo.
¿Cuántos ejercicios de Kegel debo hacer al día?
Una pauta habitual son series de 8 a 12 repeticiones, varias veces al día, contrayendo unos segundos y relajando el mismo tiempo. Más importante que el número es la técnica y la constancia.
¿Los hombres pueden hacer ejercicios de Kegel?
Sí. Los hombres también tienen suelo pélvico y se benefician de fortalecerlo, por ejemplo para el control urinario (sobre todo tras cirugía de próstata) y la salud sexual.
En resumen: un músculo invisible que conviene entrenar
Los ejercicios de Kegel son sencillos, se hacen en cualquier parte y tienen un impacto real en tu salud. Quédate con esto:
- Son contracciones del suelo pélvico, la base que sostiene vejiga, útero y recto.
- Sirven sobre todo contra la incontinencia, con respaldo científico, y ayudan en embarazo, posparto y salud sexual.
- La técnica lo es todo: aísla el suelo pélvico, respira y no uses el "corte del pis" como ejercicio habitual.
Si tienes síntomas, consulta con un fisioterapeuta de suelo pélvico. Y para trabajarlo también en grupo, descubre las clases de VivaGym como el pilates o los hipopresivos.
