¿Qué ejercicios son seguros para personas con cardiopatías y cómo practicarlos bien?
Conoce los ejercicios que puedes practicar sin riesgos
Aviso importante: este artículo tiene finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la valoración ni la indicación médica individualizada. Toda persona con cardiopatía diagnosticada o sospecha de enfermedad cardíaca debe obtener el visto bueno de su cardiólogo o médico responsable antes de iniciar o modificar cualquier programa de ejercicio físico.
Lo más importante de un vistazo
- El ejercicio aeróbico moderado es el pilar de la rehabilitación cardíaca y ha demostrado mejorar el pronóstico y reducir reingresos.
- La referencia internacional son 150 minutos de actividad moderada a la semana (o 75 de alta intensidad), siempre con prescripción médica previa.
- Controlar la intensidad con la escala de Borg (12-13 sobre 20) o la frecuencia cardíaca que indique el cardiólogo es clave para entrenar con seguridad.
- Hay cinco señales de alarma que obligan a parar de inmediato: dolor en el pecho, disnea desproporcionada, palpitaciones irregulares, mareo y pérdida de conocimiento.
- El ejercicio supervisado marca la diferencia: solo una minoría de los pacientes elegibles completa un programa formal de rehabilitación cardíaca.
Que el corazón sufra una dolencia no significa que deba quedarse quieto. Cada vez hay más evidencia de que el ejercicio físico, bien planificado y supervisado, es parte del tratamiento en la mayoría de las cardiopatías, no un riesgo que evitar. La clave está en el cómo: tipo de actividad, intensidad controlada y atención a las señales que da el cuerpo.
En este artículo explicamos qué tipos de ejercicio suelen indicarse en rehabilitación cardíaca, cómo medir el esfuerzo, qué señales obligan a parar y por qué el ejercicio supervisado marca la diferencia.
En VivaGym lo vemos de cerca: los socios que se incorporan a nuestros centros tras un evento cardíaco suelen llegar con una prescripción de cardiología bajo el brazo. Nuestros Master Trainers parten de ese informe para fijar la frecuencia cardíaca objetivo, adaptar la carga de fuerza y hacer un seguimiento semanal de la tolerancia al esfuerzo. Si tienes tu informe de alta hospitalaria o de la unidad de rehabilitación, ese documento es el punto de partida de todo lo que viene a continuación.
¿Qué dice la evidencia sobre ejercicio y cardiopatía?
La medicina del ejercicio ha dado un giro en la última década. Las guías de 2020 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) recomiendan promover al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado (o 75 de intensidad vigorosa) en prácticamente todas las personas con enfermedad cardiovascular estabilizada, porque mejora la capacidad funcional y reduce los factores de riesgo.
La Organización Mundial de la Salud, en sus directrices de 2020, fija ese mismo umbral de 150 minutos y asocia su cumplimiento con un menor riesgo de mortalidad cardiovascular, también en personas que ya conviven con una patología del corazón.
Lo que ha cambiado es el enfoque: ya no se habla de "reposo y precaución" como regla general, sino de prescripción individualizada de ejercicio, igual que se prescribe un fármaco, con su dosis, frecuencia y controles. ¿El matiz importante? Esa dosis solo la fija tu cardiólogo a partir de tu caso concreto.
¿Qué tipos de ejercicio se recomiendan en rehabilitación cardíaca?
Según la Fundación Española del Corazón, el ejercicio aeróbico es el que más ha demostrado mejorar el pronóstico en cardiopatía isquémica, pero el trabajo de fuerza forma parte de las recomendaciones de todas las sociedades médicas. Los programas combinan habitualmente tres tipos de actividad:
| Tipo de ejercicio | Recomendación general | Precaución principal |
|---|---|---|
| Aeróbico de intensidad moderada (caminar, bici, natación, elíptica) | 3-5 días/semana, sesiones de 20-60 min. Objetivo: 150 min/semana de intensidad moderada | Respetar la frecuencia cardíaca objetivo marcada por el cardiólogo. Calentamiento y vuelta a la calma de 5-10 min obligatorios |
| Entrenamiento de fuerza (máquinas guiadas, bandas elásticas, pesos ligeros) | 2-3 días/semana con 48 h de recuperación entre sesiones. 10 repeticiones x 2-4 series por grupo muscular | Nunca llegar al fallo muscular ni retener la respiración (maniobra de Valsalva). Cargas que permitan hablar durante el ejercicio |
| Flexibilidad y control corporal (yoga, estiramientos, pilates suave) | 2-3 días/semana como complemento. Duración 15-30 min | Evitar posturas con apnea prolongada o subidas bruscas de tensión arterial. El yoga ayuda al control de la respiración y la gestión del estrés |
Cada uno de estos bloques admite muchas modalidades dentro de un gimnasio. Si quieres ver cómo se estructura el trabajo de fuerza por niveles, te servirá nuestra guía sobre los 3 tipos de entrenamiento de fuerza; y para la parte de control corporal, las clases de yoga son una entrada suave y bien guiada. En cualquier caso, con una cardiopatía la elección de la actividad debe partir de tu informe médico.
¿Cómo controlo la intensidad del ejercicio si tengo una cardiopatía?
La intensidad es el parámetro más crítico. Demasiado baja, el ejercicio no genera beneficio. Demasiado alta, puede suponer un riesgo. Hay dos métodos sencillos para mantenerla en el rango correcto, y conviene usarlos a la vez.
La frecuencia cardiaca de entrenamiento
Tu cardiólogo puede indicarte una frecuencia cardíaca objetivo o, más a menudo, un límite de seguridad en pulsaciones por minuto basado en una prueba de esfuerzo. La recomendación habitual para cardiopatía isquémica estabilizada es mantenerse 10 pulsaciones por debajo de la frecuencia en la que aparecen anomalías en esa prueba. Un pulsómetro o el reloj de entrenamiento te ayudan a vigilarla durante la sesión.
La escala de Borg del esfuerzo percibido
La escala de Borg va del 6 (reposo total) al 20 (esfuerzo máximo). En rehabilitación cardíaca, el rango aceptado para ejercicio moderado está entre 12 y 13 sobre 20, lo que equivale aproximadamente a 120-130 pulsaciones por minuto en adultos. La versión modificada (del 0 al 10) también se usa mucho; en ese caso el objetivo es mantenerse entre 4 y 5.
Una forma práctica de saber si estás en zona moderada es la "prueba de conversación": debes poder decir frases cortas durante el ejercicio con algo de esfuerzo, pero sin jadear. ¿No puedes terminar una frase? La intensidad es demasiado alta.
Si quieres afinar el trabajo aeróbico y evitar fallos típicos al programarlo, te interesa nuestro artículo sobre los errores más comunes al practicar ejercicios aeróbicos.
¿Cuáles son las señales de alarma que me obligan a parar?
Conocer los síntomas de peligro es tan importante como saber entrenar. Según la Fundación Española del Corazón, estos cinco signos exigen interrumpir el ejercicio de inmediato y, en los dos primeros casos, llamar al 112 si no ceden en pocos minutos:
- Dolor, opresión o presión en el pecho, sobre todo si se irradia al cuello, la mandíbula, el hombro o el brazo izquierdo. Es el signo más crítico.
- Disnea desproporcionada al esfuerzo: sensación de ahogo que no se corresponde con la intensidad del ejercicio que estás haciendo.
- Palpitaciones o latidos irregulares: notar que el corazón "se salta" latidos, va muy rápido o cambia de ritmo de forma brusca.
- Mareo o sensación de inestabilidad que aparece durante o justo después del ejercicio.
- Pérdida de conocimiento o presíncope: la sensación de que vas a desmayarte.
Ante cualquiera de estos síntomas: para, siéntate o túmbate, avisa a alguien y, si no mejora en 2-3 minutos o aparece dolor torácico, llama al 112. No retomes el ejercicio ese día sin consultar a tu médico.
Para que cada sesión empiece de forma segura, el bloque de calentamiento y vuelta a la calma es especialmente importante en personas con cardiopatía. Aquí tienes una rutina práctica para calentar antes de entrenar.
¿Por qué es importante el ejercicio supervisado?
Los programas formales de rehabilitación cardíaca combinan ejercicio con monitorización de constantes, ajuste farmacológico y apoyo psicológico. El problema es el acceso: la actualización 2024 de las guías AHA/AACVPR documenta que solo entre el 20 % y el 30 % de los pacientes elegibles llega a completar uno de estos programas, por barreras geográficas, económicas y de adherencia.
El ejercicio en un centro fitness no sustituye a la rehabilitación cardíaca clínica cuando está indicada. Pero sí puede ser un complemento válido una vez superada la fase clínica, o una alternativa de mantenimiento para pacientes de bajo riesgo con indicación médica de actividad física regular.
Aquí es donde el seguimiento profesional cuenta. En nuestros centros, cuando un socio llega con el informe de su cardiólogo, los Master Trainers diseñan el plan respetando los límites de frecuencia cardíaca y el tipo de trabajo indicado, y revisan la progresión semana a semana. Si estás en ese punto, puedes acercarte con tu informe a cualquiera de los gimnasios VivaGym y lo trabajamos contigo.
¿Cuánto tiempo a la semana debo dedicar al ejercicio si tengo cardiopatía?
Para una persona con cardiopatía estabilizada y bajo riesgo, el punto de partida que recoge la Fundación Española del Corazón es claro: empezar poco y progresar despacio. Estos son los objetivos de referencia:
- Objetivo mínimo: 3 días semanales de ejercicio aeróbico moderado, empezando por sesiones cortas (15-20 minutos) y progresando hasta los 30-60 minutos.
- Objetivo de mantenimiento: 150 minutos semanales de actividad moderada, repartidos en al menos 3 días no consecutivos.
- Fuerza: 2 días semanales con 48 horas de recuperación entre ellos.
- Progresión: lenta y gradual. La primera variable que se aumenta es el tiempo, no la intensidad.
Un ejemplo de semana para alguien que empieza tras recibir el alta:
- lunes: 20 min de caminata o bici a ritmo moderado (Borg 12).
- miércoles: 20 min de caminata + 15 min de fuerza con bandas (grupos principales).
- viernes: 20 min de elíptica o natación moderada.
- fin de semana: 30 min de paseo tranquilo si hay tolerancia.
Este ejemplo es orientativo. La progresión real debe validarla tu médico o tu equipo de rehabilitación.
Preguntas frecuentes sobre ejercicio y cardiopatías
¿Puedo hacer ejercicio si acabo de sufrir un infarto?
No de forma autónoma inmediatamente después. Tras un infarto, la fase inicial del ejercicio se realiza dentro de un programa hospitalario de rehabilitación cardíaca supervisado. Una vez dado el alta y evaluado el riesgo individual, el cardiólogo indicará cuándo y cómo retomar la actividad física de forma ambulatoria. Los tiempos varían según la gravedad del evento y la evolución de cada persona.
¿Qué diferencia hay entre ejercicio aeróbico e intervalos de alta intensidad (HIIT) en cardiopatía?
El ejercicio aeróbico moderado y continuo es el más estudiado y el recomendado de forma generalizada en cardiopatía. El HIIT puede tener cabida en pacientes seleccionados de bajo riesgo bajo supervisión estricta, pero nunca debe iniciarse de forma autónoma. Si te interesa, consúltalo primero con tu cardiólogo y después con un profesional del ejercicio.
¿La escala de Borg es suficiente para controlar el esfuerzo o necesito un pulsómetro?
La escala de Borg es una herramienta válida y muy usada en rehabilitación cardíaca, sobre todo en pacientes que toman betabloqueantes, que alteran la respuesta de la frecuencia cardíaca al ejercicio. Un pulsómetro es un complemento útil, pero no imprescindible si sabes interpretar bien la escala. Lo ideal es usar ambos recursos y revisarlos de forma periódica con tu equipo médico.
¿El yoga y el pilates son seguros para personas con cardiopatía?
En general sí, siempre que las clases se adapten para evitar apneas prolongadas, posiciones que provoquen subidas bruscas de tensión arterial o esfuerzos isométricos sostenidos. El yoga es especialmente valorado por su componente de control respiratorio y reducción del estrés. Comunica tu condición al instructor antes de la clase para que pueda guiarte en las adaptaciones necesarias.
Fuentes
- Fundación Española del Corazón. Ejercicio para pacientes con cardiopatía isquémica. fundaciondelcorazon.com/ejercicio/ejercicio-fisico/3175-cardiopatia-isquemica.html (consultado el 29/06/2026).
- Organización Mundial de la Salud. Actividad física, directrices 2020. who.int/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity (consultado el 29/06/2026).
- European Society of Cardiology. 2020 ESC Guidelines on sports cardiology and exercise in patients with cardiovascular disease. European Heart Journal, 42(1):17. academic.oup.com/eurheartj/article/42/1/17/5898937 (consultado el 29/06/2026).
- American Heart Association / AACVPR. Core Components of Cardiac Rehabilitation Programs: 2024 Update. Circulation. ahajournals.org/doi/10.1161/CIR.0000000000001289 (consultado el 29/06/2026).
